7 de setembre de 2011

Rajoy: tossut que tossut!

El president del Partit Popular —que de popular, la veritat, té ben poc— i candidat a la presidència del Govern espanyol, Mariano Rajoy, ha anunciat que, pel que fa a la Llei 13/2005, coneguda com de matrimoni homosexual, respectarà allò que dictamine el Tribunal Constitucional, però, en canvi, no està d'acord amb l'adopció de nenes i nens per part d'aquests matrimonis tal com permet la legislació vigent, raó per la qual ha assegurat que «les quitaría ese derecho» en cas de guanyar les eleccions el 9 de març de l'any que ve.

Des del meu punt de vista, molt malament comença el gallec la carrera a la Moncloa si, nou mesos abans de les votacions, ja anuncia mesures tan poc socials com aquesta o com la derogació de la Llei de salut sexual i reproductiva i de la interrupció voluntària de l'embaràs. És a dir, tot allò que hem aconseguit el col·lectiu LGTBI en els últims anys amb la nostra incessant lluita i les nostres constants reivindicacions —i, tot cal dir-ho, amb la bona voluntat del govern socialista actual— s'ho vol carregar aquest miserable en un tres i no res. Em sembla vergonyós, patètic i d'una hipocresia sense límits allò que aquests carques volen fer, llevar-nos drets que tant han costat d'assolir i que, lògicament, donem ja totes i tots com a consolidats. Ja n'hi ha prou!

La pregunta és molt senzilla: per què els fot tant que ens estimem? A mi em fa igual que ells es casen, que tinguen set fills i que siguen infidels a les seues nóvies i mullers en els llocs d'ambient els caps de setmana. O no deu ser que no els agrada que puguem viure la nostra vida de manera oberta i natural, sense remordiments i amb els nostres drets? Perdoneu-me, però això té un nom: enveja. O covardia.

Fa uns quants anys, en un debat electoral televisiu i de màxima audiència, el de Pontevedra ens va sorprendre amb unes paraules finals que van donar la volta al món per esperpèntiques i ridícules. Parlava d'una nena, a la qual desitjava que tinguera una família —va ometre l'adjectiu tradicional—, un habitatge i uns pares —se sobreentenia, lògicament, home i dona— amb treball. Ai las! Tots aquests pepetrònics s'emparen en els drets dels nens per a preservar un model familiar clàssic que no té res a veure amb la realitat actual. Al meu parer, és un dret i, sobretot, un deure molt més important que la criatura cresca en un entorn feliç i harmoniós, que estiga envoltada de persones que l'estimen, que l'eduquen en valors com ara la tolerància, el respecte i la diversitat, que la socialitzen i que li mostren el màxim suport en les seues decisions. I això ho donen les persones independentment de la seua condició sexual. Fa igual amb qui ens gitem cada nit. Ho fem amb qui ho fem, no determinarà que siguem millors o pitjors pares o mares. El que em sorprén és que el probable futur president del Govern espanyol —no amb el meu vot!— ignore una cosa tan bàsica i elemental com aquesta, i això sí que és preocupant i molt perillós.

A l'altre costat, als antípodes de Rajoy, hi ha la barcelonina Carme Chacón, ministra de Defensa i que en el seu discurs de renúncia a competir en eleccions primàries per a convertir-se en candidata del PSOE a la presidència d'Espanya va fer una referència explícita als drets de les persones homosexuals: «Quería encabezar un proyecto que preservara los aciertos de la última década; los avances, enormes, alcanzados por las mujeres, por los homosexuales, por las personas dependientes...» Amb Carme Chacón com a presidenta, ens lluiria més el pèl...

Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Ana Botella, María Dolores de Cospedal, Rita Barberà, Jaime Mayor Oreja i la resta de la cúpula carpetovetònica del color blau i la gavina, però també l'església catòlica, apostòlica i romana i les persones simpatitzants amb aquestes idees que promulguen la dreta i Benet XVI des del Vaticà sobre la família i l'homosexualitat: quan comprendran que per a formar una vertadera família només cal una cosa: amor? Amor de parella i amor als fills, simplement.

Infogai, 179 (juliol/agost de 2011)

6 de setembre de 2011

Esperanza Aguirre: necesita mejorar

Llega septiembre y, con él, la vuelta al cole, como reza el anuncio de unos conocidos grandes almacenes. Pero este año arranca el curso escolar con manifestaciones, protestas y anuncios de huelga tras los tijeretazos anunciados en materia educativa en algunas comunidades autónomas, como Madrid, Galicia y Navarra. Vivimos una de las situaciones económicas más difíciles por las que ha pasado España en los últimos años y los políticos, que ahora se llenan la boca hablando de austeridad, han cogido las tijeras para llevar a cabo grandes recortes en educación sin darse cuenta de que antes pueden y deben empezar a reducir por otras partidas, como por ejemplo, sus sueldos (y los vitalicios también), los coches oficiales, la seguridad, las dietas...

En este comienzo del curso académico 2011/2012, como no podía ser de otra manera, tenemos también a la presidenta de la Comunidad de Madrid en el candelero. Y es que cada vez que esta mujer abre la boca sube el precio del pan. La polémica está de nuevo servida. El pasado 30 de agosto remitió una carta a todo el profesorado de educación secundaria de la autonomía en la que comunicaba, oficialmente, el aumento de dos horas de clase más a la semana para una buena mayoría de los docentes. La misiva no tiene desperdicio, tanto por el contenido como por la forma, y está disponible en Internet. Merece la pena leerla para darnos cuenta de la ineptitud de esta señora, que ya se lució hace años, cuando era ministra de Educación, Cultura y Deporte, al confundir al actor, director, guionista y productor Santiago Segura con un pintor. O cuando, en la inauguración del colegio público Dulce Chacón de Fuenlabrada, preguntó a la madre de la escritora por su hija cuando hacía ya varios años que había fallecido. Desde entonces, un sinfín de gazapos, estupideces, palabras malsonantes, insultos, mentiras, comentarios absurdos y propuestas imposibles han salido de su boca y se han sucedido incesantemente sin que, al parecer, haya importado mucho a los madrileños y las madrileñas, que la volvieron a elegir como máxima representante política el pasado 22 de mayo.

En cuanto al contenido, es vergonzoso que mi amiga, como se refiere mi novio a ella cada vez que aparece en televisión, intente ahorrar 80 millones de euros a costa de un pilar tan básico como es la educación. ¿Cómo? Muy fácil: cargando a cada docente con dos horas más de clase semanalmente y, por consiguiente, dejando de contratar al profesorado que hasta ahora venía impartiendo estas lecciones. El resultado ya lo conocemos: a peor educación, más paro. Esta decisión sí que es indecente, ella que hace unos años, cuando empezó la crisis económica que todavía hoy nos azota, decía que a los funcionarios se nos había subido el sueldo un 5% y era totalmente incierto. ¿Por qué la señora Aguirre, para ahorrar y reducir el nivel de gasto y de endeudamiento de la comunidad que dirige, no se reduce el salario un 50% y el de sus consejeros y asesores también? No. Es más fácil escurrir el bulto y que sean los demás, trabajadores públicos de nuevo, quienes apechuguen con la mala gestión de esta presidenta incapaz de ejercer la política con profesionalidad y responsabilidad. Es más sencillo, insisto, escribir lo siguiente, con faltas de ortografía incluidas: «Sé que es difícil pedir que se entreguen aun mas a su vocación de profesores en la misma carta en la que se les explica que van a tener que trabajar mas, pero las circunstancias del momento son especialmente graves y confío en que ustedes sepan entenderlas y responder con generosidad y sentido del deber». Desde mi punto de vista, esta petición de Aguirre roza el límite del cinismo. O el descaro, según se mire.

Por el momento, hay ya convocada una huelga en el sector educativo madrileño para el próximo 14 de septiembre, día en el que arranca el curso escolar en esa comunidad. Por supuesto, ha intentado también persuadir a los diferentes sindicatos convocantes para que no secunden esta jornada de paro, pero no lo ha conseguido. Me parece obsceno que apele al sentido común del profesorado para que desconvoque la huelga y que prometa un aumento salarial a los directores de centro, jefes de departamento y coordinadores TIC para intentar callarles la boca. Y yo me pregunto: ¿qué haría ella si, de golpe y porrazo, recibiera una carta en la que se le comunica que tiene que trabajar un par de horas más por el mismo salario? ¡Ojo!, que los que nos dedicamos a la docencia sabemos que no sólo son las dos horas de clase más en el centro, sino también todo lo que esos ciento veinte minutos lectivos implica de trabajo en casa.

Y en cuanto a la forma, es vergonzoso que Esperanza Aguirre escriba como escribe, si es que ha redactado ella la carta. Cuanto menos la ha firmado, lo que implica asumir lo que allí hay escrito. Pero el caso cierto es que el adverbio de cantidad más campa a sus anchas a lo largo de todo el escrito sin acento, del mismo modo que las formas verbales está e irá también aparecen sin tilde. Hay, además, un como con acento que no es interrogativo y, en general, el uso de mayúsculas es abusivo, la misiva no es para nada convincente y está mal argumentada. ¿Pecata minuta? No. Hablamos de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, sobrina del poeta de la Generación del 50 Jaime Gil de Biedma, condesa consorte de Murillo, licenciada en Derecho por la Universidad Complutense, ex-concejala, ex-ministra, ¡atención!, de Educación, Cultura y Deporte, ex-presidenta del Senado... Como profesor de lengua, me avergüenzo de los errores lingüísticos cometidos por la primera dama madrileña. ¡Patética!

«Ustedes, en las aulas, y nosotros, desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid, compartimos una responsabilidad inmensa en la formación de nuestros jóvenes». No se equivoque, señora Aguirre. La educación de los jóvenes madrileños, afortunadamente, no está en sus manos. Si de usted dependiera, esos adolescentes, el futuro de nuestra sociedad, serían unos auténticos analfabetos. La formación de los chavales y las chavales es cosa de un profesorado capacitado, motivado e innovador que defiende mejor que nadie la educación pública, la de todos y para todos, una educación de calidad.

Esperanza Aguirre Gil de Biedma: SUSPENSA. Sus medidas, su actitud, su desfachatez y su falta de capacidad no dan ni para un aprobado raspado. En su boletín de notas figura un Necesita mejorar en color rojo (¿o es azul?) que se lee bien claro. Tiene ésta y otras muchas asignaturas pendientes por haber hecho mal los deberes. El examen de recuperación será el próximo 20 de noviembre. Si lo aprueba, ¿la volveremos a ver dirigiendo la educación y la cultura de nuestro país? Por favor, que le den otro ministerio, el que sea menos éste. Una persona que no sabe acentuar y que escribe en mayúsculas lo que le da la gana no es merecedora de una cartera tan y tan importante.

Y, por último, un aviso a los docentes de la Comunitat Valenciana y a los de otras autonomías: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. Lo dicho.